Cuándo quedan restos de amistad, hay que abonarlos otra vez, hay que buscar la chispa que los encienda otra vez y los vuelva a nuestro corazón.
Cuándo quedan restos de amistad, hay que despedazarlos y buscar lo bueno de ellos, hay que encontrar los malos momentos y anularlos en nuestra memoria.
Cuándo quedan restos de amistad, hay que dejarlos volar, hay que decirlo a los cuatro vientos, para que todos se enteren.
Cuándo hay restos de amistad, hay que guardarlos en nuestro cofre de los tesoros, hay que darlos la mano y sacarlos muy a menudo para que no se rancien o se olviden.
Cuándo hay restos de amistad, hay que ser generosos y compartirlos, hay que pensar que no son sólo nuestros y tenemos que dejarles volar libremente.
Cuándo hay restos de amistad. ¡ Que felices nos sentimos !.
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